Hechizo ‘Ven a mí’: atrae sin amarrar

Hechizo ‘Ven a mí’: atrae sin amarrar

Comadre, ahora sí… acércate, porque esto sí es magia de amor bien hecha.
El hechizo “Ven a mí” no es un amarre, no somete, no manipula y no fuerza. Es un trabajo de atracción consciente, donde tú te colocas disponible, magnética y abierta a recibir.

Este tipo de hechizo funciona cuando hay coherencia entre lo que pides y lo que estás lista para sostener. No se hace desde la carencia ni desde la obsesión. Se hace desde el merecimiento.

Antes de empezar, algo muy importante:
este hechizo no es para una persona específica si esa persona no vibra contigo.
Aquí no se jala a nadie a la fuerza. Aquí se llama a quien sí puede venir desde el deseo libre.

Hechizo “Ven a mí” con incienso y vela

Hazlo en viernes (día de Venus) o en luna creciente si puedes.

Vas a necesitar:

– Tu vela “Ven a mí”
– Incienso (puede ser de amor, rosas o ven a mi)
– Un papel y pluma
– Un momento donde no tengas prisa ni interrupciones

Paso a paso:

Primero, limpia tu espacio. No necesitas hacer una limpia enorme, solo ordena y ventila. La energía del amor necesita espacio para entrar.

Enciende el incienso y deja que el humo envuelva el lugar. Mientras lo haces, respira profundo tres veces y repite mentalmente:
“Me abro al amor libre, consciente y recíproco.”

Ahora toma el papel y escribe, sin nombres propios, algo como:
“Llamo hacia mí a quien me desea con respeto, claridad y verdad.
Que llegue quien pueda elegirme libremente y quedarse sin miedo.”

Dobla el papel 3 veces hacia ti.

Coloca la vela “Ven a mí” frente a ti y enciéndela con calma. No le exijas resultados, declara disponibilidad. Mientras la flama prende, visualízate tranquila, segura, magnética. No persigas imágenes, deja que la sensación llegue.

Pasa el papel por el humo del incienso y colócalo debajo o junto a la vela.

Deja que la vela arda al menos unos minutos mientras conectas con la idea de recibir sin forzar. Si puedes dejarla consumir completa, mejor. Si no, apágala con respeto (siempre ahogar, nunca soplar) y continúa el trabajo durante varios días seguidos hasta que se termine.

Cuando acabes, agradece. No revises el celular esperando mensajes. No persigas el resultado. La magia se activa cuando sueltas el control.

Este hechizo no rompe voluntades.
No crea obsesión.
No te ata a nadie que no pueda sostenerte.

Es un “ven a mí” honesto.
Y lo honesto siempre llega mejor.

Comadre, recuerda esto:
el amor que vale la pena no necesita ser forzado.
Solo necesita permiso para entrar.

Nos vemos el próximo martes.
Y mientras tanto… que tu energía sea tan clara que no tenga que gritar para ser elegida.

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